Carbono Orgánico del Suelo: el potencial oculto

nuevo informe de la FAO acaba de lanzarse

Alberto Pérez-Roldán

Carbono Orgánico del Suelo

La publicación fue lanzada en el Simposio Mundial sobre Carbono Orgánico del Suelo (GSOC), celebrado en la sede de la FAO (Roma, 21-23 de marzo de 2017). Proporciona una visión general a los tomadores de decisiones y los profesionales de los principales hechos científicos e información acerca de las deficiencias actuales del conocimiento y los conocimientos sobre el carbono orgánico del suelo.

Destaca cómo se puede implementar mejor información y buenas prácticas para apoyar la eliminación del hambre, la adaptación y la mitigación del cambio climático y el logro del desarrollo sostenible global.

Ante la presencia del cambio climático, la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad, los suelos se han convertido en uno de los recursos más vulnerables del mundo. Los suelos son un importante depósito de carbono que contiene más carbono que la atmósfera y la vegetación terrestre combinada. El carbono orgánico del suelo (SOC) es dinámico, sin embargo, los impactos antropogénicos en el suelo pueden convertirlo en un sumidero neto o una fuente neta de GEI. Se ha logrado enormes progresos científicos en la comprensión y explicación de la dinámica SOC.

Sin embargo, la protección y el monitoreo de las poblaciones de SOC a nivel nacional y mundial aún enfrentan desafíos complicados que impiden el diseño efectivo de políticas sobre el terreno y la implementación adaptada regionalmente. Después de que el carbono entre en el suelo en forma de material orgánico de la fauna y flora del suelo, puede persistir en el suelo durante décadas, siglos o incluso milenios. Eventualmente, el SOC puede ser perdido como CO2 o CH4 emitido de nuevo a la atmósfera, material erosionado del suelo, o carbón orgánico disuelto lavado en ríos y océanos. La dinámica de estos procesos resalta la importancia de cuantificar los flujos globales de carbono para asegurar los máximos beneficios del SOC para el bienestar humano, la producción de alimentos y la regulación del agua y el clima.

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3.2.6 SECANOS

Las tierras áridas cubren aproximadamente 430 millones de ha, que representan el 40% de la superficie terrestre (Figura 11, página 30) (FAO e ITPS, 2015). Aunque no hay límites claros, se considera que las tierras de secano son áreas donde la precipitación media es menor que el potencial de pérdidas de humedad por evaporación y transpiración (FAO, 2004).

Los suelos de las tierras de secano se caracterizan por frecuentes estrés hídricos, bajo contenido de materia orgánica y bajo contenido de nutrientes. Sin embargo, su almacenamiento de carbono representa más de un tercio de la capacidad mundial, debido principalmente a su gran superficie y al largo plazo de almacenamiento de SOC (cuando el suelo no está degradado), más que a la cubierta vegetal.

Las tierras áridas tienen el potencial de secuestrar más carbono dado que están lejos de estar saturadas (Naciones Unidas, 2011), pero el almacenamiento de carbono en las tierras de secano se ve afectado y limitado por diversos elementos bioclimáticos y es lento.

Además, estos terrenos son susceptibles a diversos tipos de degradación, incluida la erosión eólica, y ciertas prácticas de gestión que resultan fácilmente en degradación. Por lo tanto, los suelos de secano necesitan ser manejados de manera sostenible para mantener sus niveles de SOC existentes y fomentar su potencial de secuestro SOC.

Un recurso valioso y vulnerable

- El carbono es secuestrado bajo tierra después de ser "fijado" de la atmósfera a través de plantas o residuos orgánicos y luego incorporado a los suelos a través de procesos, en gran medida naturales.

- El contenido de carbono del suelo se compone de elementos vivos y muertos, y puede incluir tanto rastrojo de campo, así como materiales deteriorados de hace milenios.

- Esto se suma a una vasta reserva de carbono, según el informe que se presenta en el simposio.

- Pero cuando el suelo es perturbado o degradado, el carbono atrapado y otros gases de efecto invernadero resultantes de la descomposición se vuelven a liberar a la atmósfera.

- Esto significa que el reservorio de carbono del suelo de la Tierra podría liberar cantidades masivas de gases de efecto invernadero a la atmósfera, o secuestrar más de ellos, dependiendo de las decisiones de manejo que tomemos en el futuro.

- Ya se ha degradado un tercio de los suelos del planeta, lo que ha provocado una enorme disminución de las reservas mundiales de carbono orgánico del suelo y la liberación de hasta 100 gigatoneladas en la atmósfera.

- Un mayor daño a las reservas de carbono del suelo a través del manejo deficiente del suelo dificultará los esfuerzos para limitar las subidas de temperatura global y evitar el aumento de las inundaciones, sequías y otros impactos del cambio climático, advierte "Carbono Orgánico del Suelo: el potencial oculto”

- Mientras tanto, el aumento de las temperaturas y una mayor frecuencia de eventos climáticos extremos llevarán a pérdidas adicionales de carbono orgánico del suelo, haciendo que la gestión de la mejora sea aún más urgente.

- Son especialmente preocupantes los suelos con altos niveles de contenido orgánico, como las turberas y las zonas de permafrost vulnerables a la temperatura.

- Estos "puntos calientes" probablemente se convertirán en fuentes netas de emisiones de gases de efecto invernadero en el futuro, salvo intervenciones eficaces.

- Los principales gases de efecto invernadero emitidos por el suelo son el dióxido de carbono y el metano; Otro es el óxido nitroso, cuya emisión es cada vez más impulsada por la actividad humana en el sector ganadero.

Aprovechar al máximo un enorme sumidero de carbono

Existen muchas prácticas agrícolas y de manejo de tierras que pueden preservar y aumentar el carbono orgánico del suelo, no sólo para mitigar el calentamiento global sino también para ofrecer múltiples beneficios adicionales.

Algunos estudios sugieren que la rehabilitación de tierras agrícolas y degradadas podría eliminar hasta 51 Gt de carbono de la atmósfera. Otros estiman que la adopción de prácticas agrícolas que conservan el carbono orgánico del suelo puede aumentar la producción de alimentos en 17,6 megatoneladas al año.

Mejorar la salud del suelo no sólo ayudará a aumentar la productividad agrícola local, sino que también aumentará significativamente la resiliencia de los agricultores y las comunidades agrícolas.

Sin embargo, las tasas de adopción global de prácticas sostenibles de manejo del suelo siguen siendo relativamente bajas, debido a las barreras financieras, técnicas e institucionales, así como a las brechas de información y conocimiento.

Lea la publicación en texto completo " Soil Organic Carbon: the hidden potential"

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